Antropocentrismo
El
antropocentrismo es la doctrina
que sitúa al ser humano como medida de todas las
cosas; así la naturaleza humana, su condición y su bienestar - entendidos
como distintos y peculiares en relación a otros seres vivos - serían los únicos
principios de juicio según los que deben evaluarse los demás seres y en general
la organización del mundo en su conjunto.
El
término tiene dos aplicando por una parte, es un lugar común en la historiografía calificar de
antropocéntrico a la cultura
renacentista y moderna, en contraposición con el pretendido teocentrismo del Medioevo. La transición de la cultura medieval
a la moderna se concibe con frecuencia como un tránsito de una perspectiva filosófica y cultural centrada en Dios
a una centrada en el hombre — aunque este modelo ha sido reiteradamente
cuestionado por numerosos autores que han intentado mostrar la continuidad
entre la perspectiva medieval y la renacentista.
Por
otra parte, y en un contexto moderno, se ha llamado antropocentrismo a las
doctrinas o perspectivas intelectuales que toman como único paradigma de juicio
las peculiaridades de la especie humana, mostrando un sesgo
sistemático por el
hecho de que el único entorno conocido es el apto para la existencia humana, y
ampliando indebidamente las condiciones de existencia de ésta a todos los seres
inteligentes posibles. El antropocentrismo en este sentido puede tomar un
aspecto cultural —como en la representación, típica en la ciencia ficción de la Edad de Oro — del ser humano como excepcional
entre las especies inteligentes por algún rasgo, o biológico —como en la
ingenua representación de los extraterrestres como vagamente humanoides. Esta
situación ha dado origen a una extensa discusión acerca del llamado principio
antrópico —que,
simplificadamente, postula que los valores posibles para las constantes físicas
universales están de hecho restringidos a aquellos que permiten la existencia
de la especie humana, aunque no haya limitación de principio para que así sea[2] —, y acerca del movimiento del diseño
inteligente, que
utiliza esta limitación para afirmar que evidencia el designio de una
inteligencia superior, artífice del orden del universo. El antropocentrismo
reemplaza al teocentrismo, y el primero surge a principio del siglo XVI
entrando yá a la Edad Moderna.
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