viernes, 12 de octubre de 2012

17. BLAS PASCAL

Blas Pascal El pensamiento de Pascal puede ubicarse dentro de la concepción esencialista dualista, dentro del racionalismo antropológico, porque considera, al igual que dicha teoría, que el hombre se compone de cuerpo y alma. Señala, también, que el hombre conoce el universo a través del pensamiento, al igual que lo hace con otras facultades (como el "corazón"). Pascal afirma que el hombre es un ser de "contradicciones", que es un ser grandioso y miserable a la vez. La grandeza del hombre proviene de conocer su miseria. La esencia del hombre, para Pascal, es su pensamiento y es lo que lo hace grande y único. El hombre es un ser mortal sometido a las enfermedades, al dolor, sin embargo, en tanto él conoce su condición es grandioso, y esto es posible gracias al pensamiento. El universo comprende al hombre a través del espacio, porque éste último forma parte del primero. A su vez, el hombre comprende al universo, porque el hombre sabe qué es el universo y sabe que es parte de él, lo que representa un sentido teórico. No es la sola posesión del pensamiento lo que hace grande al hombre, ya que el pensamiento puede ser utilizado de diversas maneras y puede ser desaprovechado. Junto al pensamiento, se requiere practicar la caridad. Según Pascal el hombre evita pensar en sí mismo porqué para el alma es una pena insoportable pensar en el fin de la vida. De ahí el origen de la diversión y de los pasatiempos (los juegos, la casa, la conversación en los salones, la guerra), que sirven a pasar el tiempo sin sentirlo, sin sentirse uno mismo y evitar pensar. El alma no ve nada en sí misma que la contente, no ve nada que no la aflija, lo que la obliga a esparcirse en lo exterior, buscando perder el recuerdo de su estado verdadero. Su gozo consiste en el olvido y basta para hacerle desdichada obligarle a estar a solas consigo misma. Pascal dice que el cuerpo y el alma son dos universos unidos y que uno es terrenal, efímero y limitado, mientras que el otro es espiritual, por el cual nos acercamos más a la eternidad de "Dios"; estando esperanzados en su Gracia. Señala que la verdadera sabiduría del hombre es darse cuenta de que es un ser contradictorio, conocer su grandeza y su miseria. Filósofo francés, nacido en Clermont. Trasladada su familia a París en 1631, la esmerada educación que su padre le procura alcanza tanto las letras como las ciencias. Su padre, Étienne Pascal, experto geómetra, se relaciona con Pierre de Fermat, Gilles Personne de Roberval, Descartes, Gassendi y otros, con quienes frecuenta las reuniones que Marin Mersenne convocaba en su convento de los Mínimos, en la plaza de los Vosgos; a ellas asiste también su hijo, Blaise, de ingenio precoz y grandes aptitudes científicas. En 1640, al cambiar su padre de cargo oficial, la familia se instala en Rouen, donde B. Pascal publica, a los 16 años, su primer Ensayo sobre cónicas (1640), que inmortaliza su teorema sobre este tema (ver cita). Por esta época se publica el Augustinus, de Ypres Jansen, Introductor del jansenismo, condenado por la Inquisición en 1641, y poco después, con ocasión de hallarse enfermo Pascal, toda la familia entra en contacto con el jansenismo. Su espíritu científico no decae, sin embargo, y repite en Rouen (1646) el experimento sobre la presión atmosférica y el vacío, llevado a cabo anteriormente por Torricelli. Trasladado a París, empiezan sus antipatías con Descartes; publica Nuevas experiencias referentes al vacío (1647) y entra en polémica con los jesuitas (P. Noël), defensores en aquel momento de las teorías aristotélicas y cartesianas de la imposibilidad del vacío(horror vacui), e inicia gestiones para repetir su experiencia decisiva sobre el vacío en Clermont, en la cima de Puy-de-Dôme, demostrando que existe un vacío entre la columna de mercurio y el extremo superior del tubo, de donde se concluyó el «principio de Pascal» (ver cita), y demostrando asimismo la relación entre el peso de la atmósfera y la altura alcanzada por la columna de mercurio. El comentario sobre la experiencia aparece, en 1648, como Relato de la gran experiencia del equilibrio de los líquidos. Instalado definitivamente en París, trabaja en su Tratado del vacío (del que sólo se conserva el prólogo) y en el Tratado del equilibrio de los líquidos y del peso de la masa de aire (publicados póstumamente, en 1663). Explota comercialmente su «máquina aritmética», antepasado de la máquina de calcular, construida por él en su estancia en Rouen, y lleva una vida mundana de salón en salón parisino. En 1654 investiga sobre «matemática del azar» -estudios que forman parte del inicio histórico de la teoría de la probabilidad-, sobre el triángulo aritmético que lleva su nombre, el razonamiento matemático que llevará el nombre de razonamiento por recurrencia, o inducción matemática, y otros trabajos que resultan inicios de cálculo integral. Pasada esta época, no obstante, de intensa actividad científica, su vida sufre un giro radical, que le vuelca a interesarse por otras cuestiones más humanas, además de las científicas, al experimentar, la noche del 23 de noviembre de 1654, una experiencia mística, que él mismo califica de «conversión» en su Memorial (hallado, tras su muerte, cosido a un dobladillo de su ropa). A partir de este momento, se retira con frecuencia y por períodos de tiempo -como hacían los llamados «solitarios»- al monasterio de Port-Royal, sede espiritual del jansenismo, y donde está su hermana Jacqueline, entregándose también él a una vida monacal. Redacta Conversaciones con el señor de Sacy (su director espiritual), sobre el tema del hombre pecador a la vez que redimido, enfrentando la visión estoica de la naturaleza humana de Epicteto con la del escéptico Montaigne. Al iniciarse la persecución ya más directa de los creyentes de Port-Royal y al ser condenado por la universidad de París su gran valedor, A. Arnauld, los jansenistas requieren de Pascal que contribuya a la difusión de sus ideas. Redacta entonces, con el seudónimo de Louis de Montalte, las dieciocho Cartas provinciales (1656-1657) contra los jesuitas, los principales adversarios del jansenismo, y en ellas ataca su modo de plantear los problemas de la gracia y la predestinación, los sistemas morales y la casuística, que desde su punto de vista son excusas para no admitir la realidad de la naturaleza humana pecadora. A esta época pertenecen también El espíritu geométrico y el arte de persuadir y Escritos sobre la gracia (1656). En 1658, al mismo tiempo que aparecen sus investigaciones sobre lacicloide (curva, llamada en francés roulette, que describe un punto cualquiera de una circunferencia que rueda sobre un plano), el último de sus intentos de no abandonar la investigación científica, emprende la tarea de redactar un tratado apologético general sobre la religión cristiana, que, debido ya a la enfermedad que lo debilita, no puede sino esbozar, y que, recogido el material que escribe ininterrumpidamente, da lugar al conocido Pensamientos (editados póstumamente, 1670), cuyo título entero es Pensamientos de Pascal sobre la religión y otros temas, hallados entre sus papeles después de su muerte. En ellos insiste sobre las distancias que cree que hay que tomar respecto de la filosofía del racionalismo de Descartes, para quien Dios, a su entender, sólo es un dios geométrico del que se podría prescindir; recurre al esprit de finesse -espíritu de finura- que se guía por la intuición y el sentimiento, al que se refiere seguramente cuando habla de las «razones del corazón», distintas de las del entendimiento (ver texto ), y que opone y distingue del mero esprit géometric, que no es sino la razón matemática, que usa definiciones y demostraciones. En este contexto de la utilidad de no dejarse llevar únicamente por el espíritu geométrico, expone su argumentación sobre la necesidad de creer en la existencia de Dios, conocida como la «apuesta de Pascal»: Sólo hay dos posibilidades creer que Dios existe, o no creerlo, y «es preciso apostar». Si se cree que Dios existe y realmente existe, la recompensa es la felicidad eterna; si se cree que Dios existe y realmente no existe, nada se pierde, igual que si se cree que no existe y realmente no existe. Sólo se pierde cuando no se cree que Dios exista, existiendo Dios realmente: «si ganáis, ganáis todo; si perdéis, no perdéis nada. Apostad, pues, porque Dios existe, sin vacilar» Diccionario de filosofía. - - - - - - - - - - - Su pensamiento se encuentra determinado por su condición de científico que desconfía de la razón para abarcar los problemas últimos de la vida y por su profunda religiosidad en la que encuentra la salvación para no caer en la filosofía de lo absurdo. Todo ello le conduce a admitir 2 principios de conocimiento: el espirit geometrique (razón), orientada a las razones científicas y el espirit de finnesse (Corazón), en el que se dan en forma de intuiciones los principios básicos para la comprensión de la vida e incluso aquellos principios fundamentales de que arranca toda ciencia. Su doctrina filosófica esta encaminada a una apología del cristianismo. En 1646 tomo contacto con la religión a través de las obras de A. Arnauld se convirtió al jansenismo y arrastró con el a toda su familia. En 1654 después de un periodo dedicado a la vida en sociedad, acaece su segunda conversión, a consecuencia de una segunda experiencia religiosa ocurrida la noche del 23 de noviembre del mismo año. A partir de esa fecha se intensifico su vida en la piedad, pero su tarea como apologista nace a partir de las acaloradas discusiones con los jansenistas, en las que interviene a favor de A Artour, jansenista radical, se negó a aceptar las condenaciones de las proposiciones de Agustín de Jansenio, a la vez que condenaba los excesos de algunos miembros de port royal en contra de la iglesia. En cuanto a su filosofía esta versaba en contra de el intelectualismo cartesiano y cuya finalidad era exclusivamente apologética , puede citarse la teoría acerca de la s 2 facultades del conocimiento , su idea del hombre como ser desgarrado de 2 infinitos que son lo superior y lo inferior, la superación del escepticismo y la paradoja humana por la fe, su teoría de que el valor supremo es la santidad sus concepciones se encuentran mayormente expresadas en Lettres du Louis de Montalte a un provincial du ses amis et aux reverenders peres jesuites sur la morale et la politique de ces Peres y penses sur la religión. Según Pascal, tanto la razón como el corazón son dos formas igualmente válidas de conocer, y tal vez el segundo es superior a la abstracción racional, como lo expuesto al decir: "Conocemos la verdad no sólo con la razón, sino también con el corazón" y "el corazón tiene sus razones que la razón no conoce”. Ambos conducen igualmente a la verdad, aunque con lógica y mecanismos diferentes, y la certeza, evidencia y firmeza de los resultados es la misma. Por medio del corazón se alcanza la realidad en su singularidad y se llega al mimo Dios, el cual se manifiesta al hombre en su totalidad a través del corazón. A esta manifestación y captación de Dios por medio del corazón Pascal la denomina fe, principio necesario para poder vivir como hombres y llegar a la divinidad. Mediante esta fe y este conocimiento por sentimiento no se opera sólo con una parte del hombre, como ocurre con el conocimiento abstracto y racional, sino que es toda la persona la que se pone en juego para alcanzar la verdad. Ahora bien, la fe en Dios, la captación de ese Dios como lo más importante para la vida del hombre, no se concede gratuitamente y sin esfuerzo, ya que es preciso buscarlo con ahínco. Esta búsqueda se lleva a cabo partiendo del reconocimiento de la grandeza y miseria del hombre, el cual se halla entre el infinito y la nada. El punto de partida, por lo tanto, consiste en reconocer los límites en que se encuentra sumido el hombre. Tal reconocimiento es siempre doloroso y constituye una prueba de ello la "diversión" por la cual el hombre se entrega a una extroversión o diversión, para huir de sí mismo, de la felicidad y de Dios. Tiene que volver por sí mismo, reconocer sus propias limitaciones, buscar sinceramente a Dios y aceptar las razones del corazón que le ponen en contacto con él. Su más famoso trabajo en filosofía es Pensées, una colección de pensamientos personales del sufrimiento humano y la fe en Dios. "Si Dios no existe, uno no pierde nada al creer en él, mientras que si existe uno pierde todo por no creer". Pascal murió a la edad de 39 años, después de sufrir un dolor intenso debido al crecimiento de un tumor maligno

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