viernes, 12 de octubre de 2012

17a) BLAS PASCAL

Pascal abrazó el jansenismo y en 1654 entró en la comunidad jansenista de Port Royal, donde llevó una vida rigurosamente ascética hasta su muerte, ocho años más tarde. En 1656 escribió sus 18 Provinciales, en las que ataca a los jesuitas por sus intentos de reconciliar el naturalismo del siglo XVI con el catolicismo ortodoxo. Su declaración religiosa más destacada apareció después de su muerte acaecida el 19 de agosto de 1662; se publicó en forma fragmentaria en 1670 en la Apología de la religión cristiana. En estos escritos (que más tarde se incorporaron a su obra principal) propone las alternativas de la posible salvación y condenación eterna, sugiriendo que sólo se puede lograr la salvación mediante la conversión al jansenismo. Pascal sostenía que se lograra o no la salvación, el último destino de la humanidad es pertenecer después de la muerte a un reino sobrenatural que puede conocerse solamente de forma intuitiva. La última obra importante de Pascal fue Pensamientos sobre la religión y sobre otros temas, publicada también en 1670. En esta obra intentó explicar y justificar las dificultades de la vida humana por el dogma del pecado original, y sostenía que la revelación puede ser entendida sólo por la fe, que a su vez se justifica por la revelación. En los escritos de Pascal, que defienden la aceptación de un modo de vida cristiano, se aplica frecuentemente el cálculo de probabilidades; argumentaba que el valor de la felicidad eterna es infinito y que, aunque la probabilidad de obtener dicha felicidad por la religión pueda ser pequeña, es infinitamente mayor que siguiendo cualquier otra conducta o creencia humana. Una reclasificación de su obra Pensamientos (un cuidadoso trabajo comenzado en 1935 y que continuaron varios eruditos) no reconstruye su Apología, pero permite al lector seguir el camino reflexivo que el mismo Pascal habría seguido. Microsoft ® Encarta ® 2009. © 1993-2008 Microsoft Corporation. Reservados todos los derechos. En una época en la que ya se insistía en la separación de la fe y el saber, Pascal representó, en su vida y en su obra, el principio de la unidad de todo el ser. Para él, dedicarse tanto a problemas de ciencias naturales como a cuestiones filosóficas y teológicas no suponía contradicción de ninguna clase; todo le servía para lograr una directa profundización de sus conocimientos. Su percepción de la «intelligence/raison du coeur» – solo la conjunción de la razón con el corazón puede constituirse en base del conocimiento humano– como forma más esencial del conocimiento omnímodo es considerada por sus adeptos como concepción visionaria y ejemplar por los tiempos de los tiempos.

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