TALES DE MILETO
624 – 548 A C.
1. Las fuentes procedentes de Diógenes
Laercio y de Suidas datan el nacimiento de Tales en torno al año 640 a.n.e., y
su muerte hacia el 545. Ahora bien, la fecha, generalmente aceptada, de la
madurez de Tales es el 585, año en que tuvo lugar un eclipse de sol que el
milesio Tales predijo, según testimonio de Herodoto (I, 74) y de Plinio (Hist. Nat. II, 53). Si suponemos que en
esta fecha tenía entre 40 y 45 años (edad aceptada como propia de la madurez de
un pensador), entonces la fecha de su nacimiento no debe situarse más allá del
630 ó 625 a.n.e., fecha que concuerda aproximadamente con la de la olimpíada 39
(624) que transmite también Diógenes Laercio (I, 37-38).
Los testimonios nos informan de dos obras atribuidas a Tales
(una, denominada Astrología Náutica,
y otra Sobre los solsticios y los
equinoccios), sin embargo, los propios testimonios conceden escaso valor a
estas informaciones. Lo que sí parece cierto es que Tales visitó Egipto, según
testimonio de Josepho y de Aecio, quien le atribuye, además, una teoría sobre
las crecidas del Nilo (De placitis
reliquiae, IV, 1, 1). Refuerzan esta noticia Plinio (Hist. Nat. XXXVI, 82) y Plutarco (Septem sapientium convivium, 147a) que informan que Tales descubrió
la forma de conocer la altura de las pirámides.
La tradición considera a Tales como uno de los siete sabios (junto a Bias, Solón,
Quilón, Pítaco, Cleóbulo y Periandro), con los atributos propios del sabio
distraído que cae a un pozo por ir observando las estrellas (Platón, Teeteto, 174a), o como el sabio
desinteresado a quien no interesan las riquezas, pero que demuestra a sus
conciudadanos «qué fácil resulta a los filósofos enriquecerse cuando quieren hacerlo»
(anécdota de las prensas de aceite, en Aristóteles, Política, I, 11, 1259a).
Otras veces, Tales es presentado como el arquetipo de
científico interesado por múltiples especialidades, aún en estado embrionario,
como la astronomía (eclipse de sol del 585) y la geometría. A Tales se le
atribuye el descubrimiento de cinco teoremas geométricos. En primer lugar, el
teorema relativo a la proporcionalidad de los segmentos cortados por rectas
paralelas. El teorema, de dudosa atribución a Tales a pesar de llevar su nombre
en la mayoría de los tratados elementales de geometría, aparece demostrado por
primera vez en el libro VI de los Elementa
de Euclides. No obstante, la atribución no carece de fundamento pues Tales lo
habría, al menos, ejercitado en la determinación de la altura de las pirámides.
Proclo atribuye, además, a Tales los tres teoremas siguientes (Diels-Kranz, 11
A 20): de la bisección del círculo, de la igualdad de los ángulos de la base en
un triángulo isósceles, y de la igualdad de los ángulos opuestos por el
vértice. Por último, según nos transmite D. Laercio (I, 24-25), Panfila
atribuye a Tales el descubrimiento del teorema del triángulo diametral.
La imagen de Tales que las anécdotas de Herodoto nos
transmiten es la imagen, no ya de un científico especializado, sino de un
hombre práctico, de un ingeniero que presenta al rey Creso (en su campaña
contra Ciro) un expediente para desviar el río Halis (Herodoto, I, 75), o de un
organizador político que antes de la ruina de la Jonia aconseja la federación
de sus ciudades con una junta suprema en Teos (Herodoto, I, 170).
Pero la tradición considera a Tales no sólo como un sabio,
un científico o un hombre práctico, sino, ante todo como un filósofo, más aún,
como el fundador de la Filosofía (Aristóteles, Laercio). En este sentido, Tales
habría enunciado, de acuerdo con la escasa información de los testimonios, las
tres tesis filosóficas siguientes:
- a) La fuente o principio de todas las cosas es el agua.
- b) La tesis del hilozoísmo. Es decir, que todas las cosas, incluso las aparentemente inanimadas, tienen vida: «todo está lleno de démones».
- Que el cambio y la generación se explican por medio de la condensación y de la rarefacción.
2 ¿La tesis de Tales «todo es agua»
(Aristóteles, Metafísica, A, 3, 983 b
6) es una afirmación científica categorial, queriendo enunciar algo así como
que Tales habría dicho más o menos que el agua entra a formar parte en un
setenta por ciento en la constitución de los organismos —tal como enuncia la
ciencia moderna—, o debe ser considerada más bien como una tesis de tipo
filosófico?
Tal pregunta polariza las interpretaciones de Tales en dos
sentidos: Tales científico (astrónomo, meteorólogo, ingeniero, &c.; es
decir la versión de Tales como un maestro
de sabiduría) y Tales filósofo, en cuanto iniciador de un tipo de
pensamiento (no sólo de una escuela, sino también de una tradición), que aunque
no se puede denominar propiamente filosofía, se constituye como una especie de
protofilosofía que caracterizamos como «metafísica», y como una etapa necesaria
al advenimiento de la filosofía. La pregunta retrotrae la cuestión de las
interpretaciones de Tales a la relación entre ciencia y filosofía, y entre
categorías e ideas, cuestión tanto más importante en un caso, como el de Tales,
en el que las actividades científicas y filosóficas coinciden en la misma
persona subjetiva.
Consideramos que la tesis de Tales («todo es agua»), en
cuanto solidaria de la idea de physis
es una proposición filosófica y no una afirmación de tipo científico. Si
interpretamos a Tales como un científico o como un físico no se podría
justificar desde ningún punto de vista la afirmación «todo es agua»:
a) Ad primum. No es justificable desde el punto de
vista de la observación empírica puesto que ningún dato observable nos
permitiría afirmar la omnipresencia del agua en el mundo de la naturaleza.
Podría concederse incluso que desde un punto de vista físico la afirmación no
es ajustada, pero que Tales puede ser interpretado desde supuestos químicos,
puesto que a partir del hidrógeno, sustancia que genera el agua, se pueden
sintetizar todos los demás elementos (Russell, Sabiduría de Occidente, y también Gomperz, Pensadores griegos, ed. Guarania, Asunción 1951, p. 77, nota 1,
vol. I), o también interpretado como un biólogo, al modo como se plantea en la
pregunta anterior. Pero en ambos casos no es aplicable la afirmación de Tales.
Interpretar a Tales como un químico es completamente anacrónico, supondría que
los griegos tendrían un concepto del agua semejante al nuestro, como H2O.
En el segundo caso (Tales como biólogo) se limita la afirmación de Tales a los
organismos, y dentro de estos a un setenta por ciento, lo que supondría admitir
que, en todo caso, Tales se habría equivocado en un treinta por ciento.
b) Ad
secundum. Aún en el supuesto de la omnipresencia del agua empírica en el
mundo de la naturaleza (M1), la tesis de Tales tiene un sentido más
radical; pues no solamente son agua las determinaciones físicas, sino que la
«totalización» abarca a las determinaciones morales, psicológicas, políticas,
etc; es decir, a todos los contenidos del mundo (Mi). Este sentido
radical, esta extensión del todo al Mundus
adspectabilis, nunca sería legítimo desde un punto de vista científico.
El agua de
Tales, en cuanto solidaria de la idea de physis
se caracteriza por ser:
a) Un monismo naturalista, consistente en la reducción de todas las formas del
universo
(Mi) a determinaciones naturalistas o físicas, propias del primer género de
materialidad (M1),
pero que al ejercer este carácter totalizante dejan de ser meramente físicas en
el sentido estrictamente científico; y
b) Un monismo de la sustancia, consistente en la elección de una forma o
sustancia física (el agua), que, siendo parte,
se eleva a la categoría del todo (M),
como sustancia primordial o arjé
(a1rch'), negándose como parte, pero sin aniquilar, al mismo tiempo, el mundo
de las formas (Mi). Al menos es en este sentido como cabe
interpretar la afirmación de Aristóteles de que «si las sustancias físicas
fueran las primeras entre todas las esencias, entonces la física sería la
Filosofía primera» (Metafísica, XI,
7, 1064 b, 9-11). Ahora bien, por vía modus
ponens estableceremos: «las sustancias físicas —para Tales y los milesios—
son las primeras entre todas las sustancias» (salva veritate), luego, concluimos nosotros, «la afirmación de
Tales respecto al agua no es de índole física, sino más bien metafísica».
En este orden de cosas es necesario afirmar que la tradición
iniciada por Tales de Mileto no se reduce a una especie de curiosidad
científica, que se incluye, no se sabe por medio de qué mecanismos, en la
Historia de la filosofía. Denominamos al período del pensamiento presocrático
como una «protofilosofía», como un tipo de reflexión objetiva sobre temas que,
probablemente, son ya patrimonio del pensamiento mítico, como mítica es ya la
idea de la reducción de todas las cosas a un todo. Pero esta reducción,
presente ya en el mito, se presenta ahora bajo la forma «filosófica» de un monismo axiomático.
3 ¿La filosofía de Tales se agota en el
monismo, o es este monismo una herencia mítica, que tomado como material de la
reflexión filosófica terminará por ser triturado?
Desde supuestos diversos se propenderá a valorar de Tales su
monismo. Desde un punto de vista teológico Tales habría enunciado, aunque
obscuramente, una verdad fundamental: que todo procede de un primer principio
divino (versión teológica de la tesis del hilozoísmo).
Heidegger valorará también el monismo de Tales, desde el cual habría captado
«el sentido del ser». Incluso desde supuestos materialistas groseros se
valorará de Tales su monismo naturalista. En este orden de cosas es
paradigmática la tesis de Gomperz quien valora en los filósofos jonios su monismo naturalista y concibe esta tendencia al monismo como una tendencia a la sabiduría. Según Gomperz
lo esencial en estos primeros filósofos consistiría, en primer lugar, en la
adopción del punto de vista físico (científico positivo) y como consecuencia de
esta perspectiva los presocráticos habrían enunciado dos tesis presentes en la
física moderna: a) el reconocimiento de la existencia de sustancias
elementales, y b) la idea de que la materia es indestructible, de que la
materia solamente se transforma. En segundo lugar, según Gomperz, los jonios se
caracterizarían por la superación del punto de vista científico positivo, el de
la pluralidad de las sustancias elementales, en pro de la unidad de estas
sustancias; es decir, en pro del monismo. Este monismo es valorado de tal modo
por este pensador que advierte, incluso, que la tendencia al monismo comienza a
aparecer en los últimos adelantos científicos que propugnan una especie de protomateria como componente esencial de
los átomos de todos los elementos (Gomperz, op.
cit., vol. I, pp. 73 y ss.).
La interpretación metafísica positiva de Tales propende a
identificar la racionalidad con el monismo. Desde una perspectiva crítica, no
metafísica, concebir racionalmente la realidad no consiste en concebir la
realidad como un todo sino concebir la unidad de esa realidad de un modo
racional. Si simbolizamos la tendencia al monismo por m (inicial de mónoV) y el
racionalismo por l (inicial de lógoV), entonces m = l caracterizaría la
valoración positiva metafísica del monismo. En cambio, la fórmula (m » l) = p,
siendo p î m y p î l podría caracterizar la interpretación racionalista del
monismo presocrático.
La identificación del monismo con la racionalidad está hecha
desde supuestos metafísicos: lo que hay de verdad en la filosofía de Tales es
el monismo. Pero si se admite esto, entonces no hay forma posible de establecer
la diferencia entre los relatos míticos y el pensamiento filosófico
presocrático, pues la idea de reducción de todas las cosas a una unidad no es
específica de los milesios, sino que la toman de las concepciones míticas
totalizantes de Hesíodo o del orfismo (el huevo primordial). Igualmente la
concepción de la tierra en forma circular, como un plato que «flota sobre el
agua», no es original de Tales, como tampoco es original la omnipresencia del
agua si hacemos caso al testimonio de Aristóteles: «Pero algunos consideran
también que los hombres más antiguos, muy anteriores a la generación actual y
los primeros en hablar sobre los dioses, pensaron así [como Tales] sobre la
naturaleza. Hicieron, en efecto, a Océano y Tetis, padres de la generación, y
del juramento de los dioses agua —denominada por los poetas mismos Estigia—, ya
que lo más antiguo es lo más venerado y lo más venerado es el juramento» (Metafísica, A3, 983b 27-34).
Desde una perspectiva no metafísica, las ideas de Todo y del
universo en forma circular son temas propios de la conciencia mitológica que
actúan ad modum de material sobre el
cual reflexiona la razón filosófica. Lo esencial para el materialismo es que
estos primeros pensadores empiezan a organizar este material de una forma
diferente, con una racionalidad distinta de la racionalidad propia del mito.
Por ello la fórmula m » l, propuesta más arriba, es engañosa por ser demasiado
abstracta; es decir, por cuanto la fórmula no es capaz de diferenciar la
racionalidad propia del mito de la racionalidad filosófica, y sólo es útil a
efectos de diferenciar la perspectiva crítica de la perspectiva metafísica
positiva presente en la fórmula m = l.
Desde la perspectiva crítica, desde la
cual tratamos de interpretar a Tales, lo específico de su pensamiento y por lo
que lo valoramos, no es haber concebido la realidad como un todo sino concebir
la unidad de esa realidad según lo que hemos denominado la racionalidad en
sentido estricto (propia de la ciencia y de la filosofía). Según la
racionalidad en sentido estricto, las ideas presentes en el relato mítico
comienzan a organizarse de tal modo que las operaciones,
—que en el mito van ligadas a sujetos insustituibles (los dioses)— en el logos, están asociadas a sujetos
(humanos) en tanto son sustituibles unos por otros; y las relaciones —organizadas en el mito como relaciones personales, como
relaciones de parentesco— aparecen ahora como relaciones necesarias que se
establecen entre los fenómenos, como leyes que pueden ser descubiertas por el logos.
El racionalismo estricto incluye, como hemos visto, el
ejercicio de actividades y operaciones individuales, pero de tal suerte que la
propia actividad, aún la más individual, se realiza mediante su absorción en un
orden transindividual y objetivo que, en la época de Tales se estaría
realizando en la actividad geométrica y en la razón jurídica-política solidaria
del nomos democrático. En la
demostración de sus teoremas geométricos, Tales estaría ejercitando o
realizando la idea de razón en sentido estricto. El modelo geométrico de
racionalidad podría haber servido a Tales para extenderlo a todo el universo.
Lo que Tales habría encontrado en este modelo geométrico, no es la concepción
circular del universo, dado que tal modelo circular estaba ya presente con
carácter totalizante en el mito (el “huevo órfico”), sino más bien la autonomización de esta totalidad, dado
que en el mito ésta no es autónoma. No cabe, pues, hablar de un primer
principio extraño a esa totalización. El arjé
(a1rch') como primer principio es inmanente a este todo que no tiene un
comienzo temporal pues la physis (fúsiV)
es el ahora y siempre que sostiene el universo visible. El modelo geométrico
extendido al universo, tritura las concepciones míticas. La circunferencia al
girar no tiene arriba y abajo, y esta concepción extendida al universo elimina
los soportes del cielo y de la tierra. El universo ya no necesita columnas.
4 ¿La identificación del arjé con el agua, es decir, con una
forma determinada, propia del mundo de las formas, que adquiere los atributos
del todo, es una tentativa racional o es, por contra, una tentativa carente
totalmente de sentido?
IDEAS CENTRALES DEL PENSAMIENTO DE TALES DE MILETO
Considerado
por Aristóteles como el primer filósofo griego en su obra metafísica.
·
Tales opinaba que el agua
era el origen de todas las cosas, que toda clase de vida vuelve a convertirse
en agua cuando se disuelve.
- La idea fundamental de Tales de Mileto fue de que toda realidad tiene su origen en un principio único llamado Arjé, este principio era el agua pues de ella dependen otras sustancias, sin ella no existe vida.
- El agua vive y da luz, el agua es para él como la materia divina con lo cual se produce todo y fuera de ella no hay nada.
- A la pregunta de cómo el agua puede explicar los de todas las cosas, Tales contesta, gracias a la condensación y verificación de la materia cósmica.
- Predijo el eclipse en el año 585 a c.; midió una pirámide egipcia por medio de su sombra cuando la sombra de él tenía su tamaño real.
No hay comentarios:
Publicar un comentario